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¿QUE PASA CON MI PIEL? (Y CABELLO)

Desde pequeña había sido bastante crítica con temas normales de la sociedad, incluso la cosmética que usamos


No Eres Tú Soy Yo

Como he dicho, ya siendo niña las cosas no me parecían tan sencillas, me quedaba pensando y buscando alternativas posibles. La alimentación fue una de las áreas donde más me cuestionaba, así que empecé a investigar y cambiar. También me preocupaba todo lo que me ponía en la piel y en el cabello. Fui educándome e informándome y pasé de una alimentación convencional y tradicional a una consciente, simple y nutritiva. De comprar cremas y champús en el supermercado a saber qué llevan esos productos y por eso querer buscar los de mejor calidad, hechos con sustancias naturales saludables para mi salud y para el medioambiente.

Un punto de conexión entre estos dos grandes cambios fue la transformación que mi cuerpo y mi piel experimentaron. Y es que es muy importante lo que nos introducimos en el cuerpo a través de la alimentación pero también a través de la piel, el órgano más extenso de nuestro organismo. Hay especialistas que a la piel le llaman el tercer riñón, pues participa en los procesos de depuración del cuerpo, por ejemplo a través del sudor que elimina parte de las sustancias de desecho que circulan por la sangre.

Mi rostro empezó a verse más luminoso, sin tantas ojeras, con los ojos brillantes y el acné que tenía todavía en la adultez se redujo; la piel del cuerpo estaba menos seca, naturalmente hidratada. Hay estudios que han comprobado que la hidratación que se obtiene por el consumo de alimentos ricos en agua, como son las verduras y las frutas, es mayor incluso que cuando bebemos agua. Así que al aumentar tanto el consumo de alimentos vegetales mi cuerpo estaba permanentemente hidratado y el aspecto y salud de mi piel eran un reflejo.

Mi mejor secreto es la simplicidad: cuantos menos productos mejor. También, cuantos menos ingredientes tenga un producto, mejor. En la alimentación esto se aplica consumiendo siempre productos naturales en su forma natural y evitando al máximo los productos que encontramos en estanterías con etiquetas llenas de ingredientes (alimentos procesados llenos de sustancias indeseables, como azúcares, harinas refinadas, sal, grasas animales e hidrogenadas, y conservantes y aditivos alimentarios, las famosas E). Nos ahorramos todo este problema si nos vamos a las fruterías, verdulerías, mercados, tiendas de productos de proximidad y ecológicas y nos proveemos de verduras, frutas, semillas, frutos secos, cereales integrales, legumbres y tubérculos.

Con los productos de belleza me pasa lo mismo. Cuando miro una etiqueta, siempre voy a por lo simple. Me quedo con aquellos que son un solo ingrediente o los que tienen una lista reducida. También miro que estos ingredientes sean nombres reconocibles y naturales como aceites vegetales (de oliva, de coco, de argán, de jojoba), aceites esenciales (de lavanda, romero, limón, árbol de té), extractos de flores (caléndula, malva, rosa), aloe vera y mantecas (de karité, de cacao).

Por ejemplo, la Manteca De Karité 100% Pura de Mon es ecológica, hecha con las nueces de este árbol africano. Es totalmente natural y la usamos toda la familia y en todo el cuerpo, rostro, manos, codos, pies, rodillas y labios. Es uno de mis productos favoritos porque cumplen el requisito que os decía: la simplicidad. Es un producto de un solo ingrediente y que tiene tantos usos.

También, la Leche Corporal Hidratante de Citrus de Weleda, con aloe vera ecológico, aceite de coco y sésamo, hidrata la piel dejándola flexible y suave, mientras su fragancia a limón refresca y despierta los sentidos. Su ligera textura penetra fácilmente dejando una sensación de frescor duradero en la piel. Sin conservantes, colorantes, perfumes sintéticos, ni sustancias de origen petroquímico. Es apta para veganos.

Para el cabello, lo mismo. Nos hacen creer a través de los anuncios que necesitamos esto, aquello y lo de más allá para tener un pelo bonito. Mi experiencia es que cuantos menos productos también mejor, sobre todo evitando una serie de sustancias que están en los champús y acondicionadores comerciales relacionadas con problemas de salud y que dañan el cabello y el cuero cabelludo: los sulfatos, las siliconas y los parabenos. Lo que conseguimos con la mayoría de champús convencionales es romper la grasa natural de nuestro cuero cabelludo, que es en realidad el mejor acondicionador. Para compensar esta falta de grasa nuestro organismo segrega aún más. Eso hace que muchas personas se vean el pelo muy grasiento y piensen que tienen que lavárselo cada día o cada dos días. Si dejamos de usar estas sustancias, veremos que el cabello no se engrasa tanto, porque al no arrancar el sebo natural del cuero cabelludo, no segregamos en exceso.

Por ejemplo, el Champú Volumen y Nutrición de Natura Siberica, es un champú para todo tipo de cabello, lleno de ingredientes naturales que dejan el cabello con un volumen exuberante y natural. Contiene un 99% de ingredientes naturales.

Las siliconas se encuentran en los acondicionadores comerciales y no hacen más que irse acumulando en el pelo y con el tiempo lo van apelmazando, volviéndolo más pesado y saturándolo. Ensucian mas rápido los cabellos y los debilitan. Tienen un efecto impermeable que no deja que otros tratamientos capilares hagan efecto. Así que es buena idea usar acondicionadores, mascarillas y geles para el cabello sin siliconas.

La Mascarilla Capilar Reparación y Nutrición de Oma Gertrude contiene aceite de oliva y de uva que contienen vitaminas A y E, que hidratan el cabello contribuyendo a la prolongación de la juventud. Después de su uso las raíces del cabello se fortalecen y se reduce la caída del cabello. Contiene un 98% de ingredientes naturales.

No puedo estar más contenta y agradecida de haber encontrado este estilo de vida que ha significado liberarme de tantas convenciones sociales, costumbres que ahora no tienen ningún sentido para mí. Para mí, mi guía es la Naturaleza. Cuanto más cerca de ella, todo funciona mejor.