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MI RUTINA DE BELLEZA (MINIMAL)

Una rutina de belleza diaria para cuidar tu piel no puede prescindir de una buena alimentación, no importa si solo tienes 5 minutos o 30.


En mi camino hacia la simplicidad y hacia lo natural, empecé a cuestionarme sobre los productos que usaba diariamente en mi piel y en mi cabello. Ya de pequeña, cuando veía los anuncios de la tele no podía entender cómo había tantas cremas de tantas marcas para tantas cosas diferentes. ¿Cómo lo hacían las mujeres con todo aquello? Me imaginaba un montón de productos en el cuarto de baño, mucho dinero gastado y horas y horas delante del espejo. Me parecía tarea ardua.

Como niña que era, con todas las ilusiones de la infancia, pensaba para mis adentros que yo no usaría tantos productos, que yo no los necesitaría. Siempre pensaba que no me haría mayor y que mi piel luciría suave y joven toda la vida. Pero al final de la adolescencia me empezaron a salir granitos y acudí a un dermatólogo. Las cremas que me recetó fueron muy abrasivas y dañaron más mi piel. Empezaron años de probar muchas cosas, muchos productos y gastar mucho dinero. Pero mi piel no mejoraba por más productos que usara.

El cambio llegó cuando a los 21 años me dejé seducir por una de esas marcas de cosméticos tóxicos que se promocionaban en las revistas. Varias de mis amigas la usaban, ¿que podía salir mal? Pues con lo delicada que soy para estas cosas ¿que NO podía salir mal? Hinchazón, picor, rojez... mi cara era un desastre y lo peor de todo era que inauguraba la crema el día en que teníamos una fiesta con un grupo de chicos con los que andábamos de puro coqueteo en esos años (no es necesario a esta altura que os diga lo importante que son esas reuniones a esa edad, mi mundo se derrumbó y me dije nunca más), aunque tardé en llegar a la cosmética natural un poco más de tiempo del deseado pues tras el incidente mencionado mi instinto de preservación me llevó a abandonar todo tipo de cosmética. Poco a poco me di cuenta que la piel es el reflejo de nuestra salud y que lo que consumimos afecta de maneras inimaginables sobre el aspecto de nuestra piel. Empecé a conocer las virtudes de una alimentación basada en vegetales, con mucha hidratación (agua, zumos verdes, frutas, verduras) y con el mínimo de procesados (especialmente azúcares, harinas y grasas animales)'  

Toda mi piel fue cambiando a partir de ese momento, los granitos iban desapareciendo y atenuando, la piel corporal estaba más hidratada naturalmente. Simplemente, mi piel tenía más luz. ¡Radiante! Un buen adjetivo para describirla.

Mi camino hacia la simplicidad seguía su curso, eventualmente me di cuenta que no necesitaba erradicar todo tipo de cosmética de mi vida para cuidar mi piel, pero tampoco saturarme de productos, solo necesitaba encontrar y quedarme con aquellos que me hicieran realmente bien. 

Mi Cuerpo Pide Solo lo Necesario

Hoy, con muchos más años de experiencia encima sé bien que a nivel corporal lo mejor es hacer una buena exfoliación al menos una vez a la semana. Esto elimina las células muertas y deja la piel muy suave y bonita. Se puede hacer en seco, con cepillos diseñados para ello o con un guante de crin de toda la vida. O con un producto casero hecho con un aceite vegetal (como de jojoba, de almendras dulces, de oliva, de coco) y sal marina o azúcar moreno. Así de sencillo, exfolias la piel a la vez que la nutres. Luego se puede aplicar una loción corporal, como puede ser la Natural Body Cream de La Albufera, enriquecida con aceite de germen de arroz y aceite de coco, aporta una intensa dosis de vitamina e, de hidratación, y de otros antioxidantes y nutrientes. O uno de mis productos favoritos, una buena manteca de karité, como esta Manteca de Karité de Mon que además lleva aceite de argán, aceite puro de rosa mosqueta y aceites esenciales de lavanda, limón, naranja, sándalo, té verde, mirra y manzanilla, todos procedentes de la agricultura ecológica.

Una Rutina Minimalista para Mi Rostro

Para el rostro también debemos ser muy cuidadosas con lo que nos aplicamos, ya que hay ingredientes que llevan las cremas comerciales que son muy perjudiciales para la salud. Es necesario que por la noche, antes de irnos a dormir, limpiemos nuestra cara para eliminar la suciedad del ambiente y, por supuesto, el maquillaje si es que llevamos. Hay maneras muy naturales y sencillas de hacer esto, como podría ser aplicar un aceite vegetal (los mismos que he nombrado antes para el cuerpo sirven, y también otros como de aguacate, cáñamo…), dando un ligero masaje y retirarlo con una toallita húmeda caliente. Por supuesto, también hay leches limpiadoras como puede ser la Leche Limpiadora Suave de Weleda, una suave emulsión que limpia profundamente sin resecar, eliminando impurezas y restos de maquillaje. Con aceites naturales de sésamo y de jojoba bio.

Después se puede aplicar una crema de noche o, a veces, con unos aceites esenciales o aloe vera es suficiente. Deberéis escuchar, mirar y conocer a vuestra piel. Ver si lo que necesita es nutrición o hidratación, o si en realidad lo que necesita es respirar. Con respirar me refiero a usar cuantos menos productos y dejarla hacer sus funciones naturales sin interferir en esos procesos. Por ejemplo, una piel seca, tirante, seguro que necesitará una buena hidratación. Por otro lado, una piel con líneas de expresión necesitará una nutrición adecuada. Las cremas regeneradoras pueden ser nuestras aliadas cuando empezamos a tener esas primeras arruguitas o cuando notamos que necesitamos revitalizar, hidratar y regenerar la piel intensamente, como por ejemplo con la Crema Noche Regeneradora Aceite de Argán & Arándano Bio de Lavera, con fito-colágeno natural que alisa las arrugas y consiguiendo un cutis recuperado y revitalizado por la mañanas.

Al despertar, es importante beber mucha agua, pues durante la noche hemos perdido líquido y han pasado muchas horas sin hidratar nuestro cuerpo. Después podremos preparar nuestra piel para el día. Dependiendo de la época del año, los cuidados serán diferentes. En verano, lo que más nos preocupará será protegernos la piel del sol, así que será bueno escoger una crema que tenga factor de protector solar. En invierno, seguro que una dosis extra de hidratación nos irá de maravilla para combatir las agresiones externas como el frío, la sequedad ambiental, el viento.

Cuando aplicamos las cremas, lociones o aceites, debemos hacerlo sobre la piel limpia y masajeando suavemente con movimientos circulare sin olvidarnos del cuello y el escote.

Volver a lo Natural

Como podemos ver en mi rutina no son demasiados productos los que debemos usar, sino aquellos que son indicados para nuestra piel y sus características, así como las del entorno. Resumiendo diría que es importante limpiar bien la piel, exfoliar al menos una vez a la semana, aplicar la hidratación y nutrición que necesitemos, y también dejarla respirar al máximo. Y por supuesto consumir al máximo de alimentos vegetales y de temporada: hidratación, nutrientes, vitaminas y antioxidantes que nos nutrirán desde dentro y que nuestra piel reflejará.